jueves, 22 de marzo de 2012

Reseña: Mission: Impossible - Ghost Protocol

Mission: Impossible - Ghost Protocol (2011)
Dir: Brad Bird.


Una explosión en el Kremlin, personas que cuelgan en rascacielos y una persecución en medio de una tormenta de arena, de eso se trata Mission: Impossible - Ghost Protocol: De increíbles secuencias de acción intensa. El enfoque casi poético de Brad Bird para estas escenas y la sorprendente coreografía  es lo que las hace funcionar tan bien, apoyadas por el hecho de que la historia es más que una excusa para llegar a estos momentos, en realidad es un thriller fantástico que aunque a veces puede ser bastante ridículo, no deja de ser entretenido.

Cada película de Mission: Imposible tiene secuencia de acción que la define, así se trate del personaje de Tom Cruise, Ethan Hunt, colgando de un cable peligrosamente cerca de un piso sensible a la presión en la primera o una persecución en las azoteas de un barrio de Shanghai en M: I 3. Es difícil elegir la mejor de todas las increíbles secuencias de acción en Ghost Protocol, pero la más memorable presenta a Cruise colgando del edificio más alto del mundo en Dubai, que es una de las escenas más absolutamente impresionantes y emocionantes del cine de acción moderno y es aún más impresionante al saber que se fue hecha con poco CGI y sin dobles de riesgo. Esta escena me mantuvo en el borde de mi asiento, no puedo expresar suficientemente bien lo increíble que es.

Y eso es lo que hace a esta una gran película, a pesar de que hay una gran cantidad de efectos especiales, también hay muchas escenas realistas que son más creativas y emocionantes que la mayoría de las cosas que solemos ver en las películas de acción de hoy en día. Nunca cede al estilo caótico de cortes de 1 segundo popularizado por Michael Bay y Jason Statham. Todo está maravillosamente coreografiado, fotografiado y editado lo que los hace comprensibles y verdaderamente emocionantes. 

Eso no quiere decir que la película es totalmente realista, hay algunas cosas realmente ridículas en la misma, el ejemplo más claro es el de un traje de flotación controlado por un robot. Sin embargo, se hacen con tanta naturalidad y tan casualmente que funcionan, la mayoría de ellas son muy graciosas y sin embargo nunca pierden la alta tensión que la película lleva a través de sus 135 minutos de duración.

A veces, la película se siente como una combinación de todos los mejores elementos de las tres previas, pero el director Brad Bird hace que sea mucho más que eso. La forma en que cada toma esta realizada y construye cada momento hace que esta alcance alturas que ninguna otra película de la serie ha estado siquiera cerca de alcanzar y el guión de Josh Applebaum y André Nemic que hace que el proceso se complique cada vez más y más en formas que el espectador nunca espera es, aunque no único en el género, uno de los más ingeniosos.

De los elementos que se agregan a la serie, Jeremy Renner, quien interpreta al ex agente convertido en analista Brandt es el mejor de ellos. Él le da un nivel de carisma a su personaje que ni siquiera Cruise, con todo su entusiasmo, puede superar. Eso no quiere decir Cruise no es bueno en el papel, de hecho, es bastante eficaz y creíble en sus escenas de acción, todavía tiene el aspecto físico y el encanto para interpretar al personaje principal que una película como esta necesita. El resto del elenco también tienen su oportunidad de brillar, Simon Pegg es el hombre divertido y tiene todas las mejores líneas y algunos momentos hilarantes. Mientras tanto, Paula Patton, aunque no muy convincente en las escenas más emocionales hace un buen trabajo en su papel.

Lo único que falta en Ghost Protocol es un villano convincente, que a veces es una necesidad en una película como ésta, pero eso no la hace menos emocionante. La primera película live-action de Brad Bird es sin duda la mejor en la serie y una de las mejores películas de acción en los últimos años. Esperemos que lo que le depare el futuro a esta serie, que por lo general cambia directores de película a película, llegue a ser tan bueno, sino mejor que esta excelente entrega. 



El Triunfo de la voluntad: Un Triunfo en la cinematografía


Este es un breve ensayo que escribí en el 2009 como parte de la cátedra universitaria Técnicas de Cámara cuando estudiaba Artes Audiovisuales en La Universidad Cecilio Acosta.  El ensayo busca analizar el impacto que tuvo el documental Triumph des Willens (El Triunfo de la Voluntad) en el cine moderno. No esta mu bien escrito ni profundiza mucho en el tema, pero me pareció que sería interesante sacarlo a la luz nuevamente.



El Triunfo de la voluntad: Un Triunfo en la cinematografía


El Triunfo de la Voluntad, el famoso documental de Leni Riesfenstahl a pasado de ser un simple material propagandístico a uno de los documentales más influénciales e importantes de toda la historia. Para saber el porque de esto simplemente se necesita comparar este a otros films de ese tiempo. 

Este documental fue hecho en 1935, 6 años antes de que Orson Welles presentara su estilo también revolucionario con Ciudadano Kane. Hasta ese tiempo nadie había hecho el tipo de tomas y planos hechos por Riesfenstahl en Triunfo. Los ángulos de cámara inusuales, los close-ups extremos, los cortes abruptos entre escenas, uso de fotografía aérea y demás rompieron el molde de lo que eran las películas de ese tiempo y se han convertido en estándar del cine moderno. Y no solo para los documentales, sino también para todo tipo de películas. 

Lo fascinante de la forma en que la película esta hecha es que la audiencia deja de pensar que esta viendo al que es considerado como el tirano más grande de la historia e incluso lo que hizo en su vida y se concentra en el arte que es la película en si, convirtiendo a Hitler en una especie de deidad con las diferentes tomas. Por ejemplo, al principio cuando la vista de la cámara baja desde el cielo, pasando por una catedral hasta llegar a la tierra, donde Hitler es recibido como un dios. También varias tomas de el en contrapicado, que le dan un aire de grandeza a su persona.  

Riesfenstahl  dirigiendo. 
Pero no son solo los aspectos técnicos y estéticos los que han sobrevivido el paso del tiempo. El film también se convirtió en una gran arma psicológica que atrajo a muchos hombres y mujeres a apoyar la “revolución” Nazi y le gano a Hitler varios seguidores no solo en Alemania, sino también en otras partes del mundo. Lo que ha inspirado ha varios movimientos políticos, tanto de derecha e izquierda a crear sus propios Films propagandísticos, desde La unión Soviética a Los Estados Unidos a Corea del Norte, aunque no siempre se quiera admitir que este film en particular es la inspiración. 

Se podría decir que es un fantástico uso de la cinematografía para promover un sistema corrupto y racista y le gana a Leni Riesfenstahl un puesto junto a Orson Welles, Alfred Hitchcot y Akira Kurosawa como una de los cineastas mas influénciales en la historia del cine, independientemente del punto de vista político que se exprese en el film.  


lunes, 19 de marzo de 2012

Reseña: John Carter, disparar a las estrellas y no alcanzarlas


John Carter (2012)
Dir: Andrew Stanton


Al salir de la proyección 3D de John Carter (para la cual gane un boleto gratis) oí a un niño que calculo tenía entre 11 y 14 años de edad diciendo: "Eso fue igual que Principe de Persia". El comentario inmediatamente hizo clic en mí, me di cuenta de por qué la película parecía tan familiar a pesar de que no estoy familiarizado con las novelas originales o cualquier otro material relacionado a estas fuera de las películas que ha inspirado, como Star Wars. Él más reciente espectáculo de gran presupuesto de Disney se puede comparar en muchos aspectos a su intento de 2010 de construir una franquicia.

La mayor comparación que se puede hacer es en la forma en que todo se ve. John Carter tiene excelentes efectos visuales desde un punto de vista técnico, pero el estilo es claro y monótono. El diseño de los Aliens es decente, más no llamativo y el vestuario parece haber sido reutilizado de Prince of Persia. Son incluso similar en el tono amarillento que prevalece a través de ambas películas, que supongo que se puede justificar por el lugar donde están ambientadas, pero se utiliza demasiado.

Pero esto no es necesariamente lo que hace de esta una mala película. La mayor debilidad de la película es la historia que se centra en el personaje titular, un veterano de la guerra civil americana que es misteriosamente transportado a Marte, donde se encuentra en medio de un conflicto multi-racial y se enamora de la princesa de una de las naciones, lo que lo obliga a quedarse y luchar para evitar la destrucción del planeta. La historia es predecible, lo que no es realmente un problema teniendo en cuenta su edad y los elementos que han sido tomados de la misma por otros medios, pero es la forma en que se desarrolla que deja mucho que desear.

El principal problema aquí es con el ritmo, hay algunas escenas realmente emocionantes en la película que son interrumpidas por 10 a 15 minutos de diálogo melodramático y de momentos aburridos y la primera media hora se siente desconectada de lo que sigue. Las anteriores películas de Andrew Stanton como escritor/director como Buscando a Nemo se enfocan completamente en sus personajes, sin dejar que los acontecimientos fantásticos que les rodean alejen la atención de lo que es verdaderamente importante: el crecimiento de los personajes. Lo mismo ocurre en John Carter, pero las estructura de sus historias personales están pobremente construidas y los intentos de añadir profundidad emocional con flashbacks son terriblemente compuestos y terminan arruinando algunas secuencias de acción. Eso y el hecho de que los villanos carecen de una verdadera razón para sus acciones me hacen sentir como si hubiera sido mejor mantener el enfoque fuera de la historia y los personajes a favor de las  excelentes escenas de acción y aventura.

El uso de 3D es bueno, pero nunca se siente especialmente necesario, hay algunos efectos que llaman la atención durante la secuencia de batalla entre Carter y su "perro" mascota contra un grupo de alienígenas y con el arma de luz del villano, pero no añade nada a la calidad total de la película, al igual que no le quita nada, con o sin 3D la experiencia debe ser la misma. Al final, el mejor uso del efecto es en el logo de Disney que aparece al principio.

Hay algunas buenas ideas detrás de esta película, pero fueron mal ejecutadas. Tiene algunos momentos divertidos, pero se ven opacados por la general sensación de mediocridad de la película. Hay mucho margen de mejora para una futura secuela, aunque realmente dudo veamos una. Esperemos que Disney haga un mejor trabajo en su siguiente intento de construir una franquicia de acción y aventura para emular el éxito de Piratas del Caribe. Después de todo, la tercera es la vencida ¿no?



jueves, 1 de marzo de 2012

Reseña: Vertigo, la delgada linea entre amor y obsesión


Vertigo (1956)
Dir: Alfred Hitchcock

Debo admitir que el trabajo de Alfred Hitchcock es una de las grandes deficiencias en mi historia como  cinéfilo. Sólo he visto cinco películas por el reconocido director y, aunque todas me han gustado de una u otra manera, nunca me he sentido obligado a profundizar en su filmografía. Vertigo es la más personal y tal vez mejor de las que he visto, pero hay ciertas cosas que le impiden ser mi favorita.

En Vertigo, el legendario James Stewart interpreta a Scottie, un ex detective que deja la fuerza después de que un ataque de acrofobia (miedo a las alturas) durante una persecución en una azotea resulta en la muerte de un compañero. Posteriormente es reclutado por su viejo amigo, el empresario Galvin Ester para utilizar sus habilidades para seguir a su esposa Madeleine (Kim Novak), quien sospecha esta poseída y al borde de cometer suicidio, Scottie acepta a regañadientes.

Siempre realista, Scottie cree que Madeleine sufre de demencia, muy lejos de estar poseída por espíritus malignos. Poco después se enamoran y es aquí cuando las cosas se vuelven realmente extrañas. Madeleine comienza a mostrar signos de posesión por parte de uno de sus antepasados. Scottie no puede hacer nada para detenerla y todo termina en tragedia.

Es en este punto donde los temas de la película cambian radicalmente. Lo que antes era una historia de misterio un tanto sobrenatural se convierte en una historia de culpa, obsesión y locura. El gran cambio ocurre a mitad de la película, pero se las arregla para mantener las cosas interesantes y emocionantes así que el espectador nunca que se siente engañado.

Steward comanda esta película interpretando a un personaje realmente desagradable. Él es obsesivo, compulsivo, neurótico y el tipo de persona que trata de convencerte que todas las cosas extrañas que suceden a tu alrededor tienen una explicación lógica hasta el punto de fastidiarte. Steward muestra estas emociones no con expresiones o movimientos, sino con sus grandes ojos azules que te dicen todo lo que necesitas saber acerca de su personaje mejor que el diálogo lo haría.

Y de una manera esto es lo mejor porque la parte más débil de esta película es el diálogo, demasiado melodramático y explicativo para su propio bien, a veces llegando al extremo de arruinar escenas que pudieron ser buenas. Sin embargo, los principales puntos de la trama siguen siendo interesantes y en su mayoría compensa el terrible dialogo, esto es hasta el absolutamente horrible y abrupto final que mata cualquier sentido de la emoción que la historia tenía a su favor hasta ese punto. Hay una importante confesión  y luego sólo se termina, así, a medio clímax. Es un final insatisfactorio y decepcionante que deja al espectador sin ningún sentido de conclusión.

Eso, combinado con la larga duración y el ritmo lento no permiten que la trama se desenvuelva de manera adecuada. Personajes como la amiga de Scottie, interpretada por Barbara Bel Gedes, se sienten innecesarios; claro, es importante mostrar que Scottie tiene relaciones normales, pero sus escenas no son interesantes en lo más mínimo y el personaje no se desarrolla más allá de ser una celosa ex novia. Simplemente mantiene el enfoque lejos de los personajes realmente importantes.

Si hay algo por lo que Hitchcock es conocido es su dominio de todos los aspectos técnicos de sus películas. En Vertigo, el color juega un papel importante permitiendonos entender a los personajes y lo hace de una manera hermosa. El uso de zooms y trackings (por lo general al mismo tiempo y en direcciones opuestas) hacen un trabajo fantástico en transmitir al espectador la sensación de vértigo que Scottie siente y los flashes de color y animación combinada con acción real nos profundiza en su deteriorada mente . Si hay una escena que resume las perfectas cualidades técnicas de esta película es cuando Kim Novak aparece por primera vez en la pantalla en el restaurante, la combinación entre el ángulo de la toma, el vestuario, la iluminación, el fondo y la música es simplemente magnífica.

Vertigo es técnicamente la mejor de las películas de Hitchcock de la que he visto, pero sus muchos defectos realmente me impiden disfrutarla completamente. La historia principal es sin duda emocionante y es interesante ver un lado más personal de Hitchcock en el personaje de Scottie, que trata de modelar a su chica en la forma en que a él le parece perfecta, no muy diferente a lo que Hitchcock hizo con sus actrices principales. Sin embargo, falta ese sentido de entretenimiento de sus otras películas, por lo cual North by Northwest sigue siendo mi favorita.

 

jueves, 23 de febrero de 2012

Reseña: The Girl with the Dragon Tattoo


The Girl with the Dragon Tattoo (2011)
Dir: David Fincher

Debo abrir esta reseña  diciendo que no he leído la novela de Stieg Larsson en que se basa esta película, tampoco he visto la adaptación de 2009 de su país de origen así que no puedo comparar las dos o hablar acerca de lo fiel que es o no a la novela. Llegué a esta película muy poco familiarizado con su historia, excepto por el hecho de saber que hay una controversial escena de violación en ella.

La película inicia con una hipnótica secuencia de títulos que pone a las de la serie de James Bond en vergüenza y establece el tono oscuro, maniático y melancólico de lo que seguirá. Luego nos muestra a Mikael Blomkvist (Daniel Craig), un periodista que perdió una demanda por difamación contra un empresario corrupto llamado Wennerström, que ha dejado tanto su ego como su reputación completamente destrozados. El que todo el mundo le recuerde constantemente de la derrota solo lo hace peor.

Posteriormente es contratado por el ex-empresario Henrik Vanger para utilizar sus habilidades de investigación para averiguar quién en su increíblemente loca familia mató a su querida sobrina hace 40 años. El caso no es fácil, todos en la familia parecen tener sus propios motivos y son malignos de una forma u otra, pero la recompensa es demasiado buena como para dejarla pasar: información secreta sobre Wennerström que demuestra  que Blomkvist siempre estuvo en lo correcto.

Pero, ¿qué papel juega la titular chica en todo este asunto? La primera vez que vemos a Lisbeth (Rooney Mara), está dando a un hombre que trabaja para Vanger toda la información que necesitan sobre Blomkvist. Ella es una investigadora y posee habilidades casi sobrenaturales de hacking. Por la mayor parte de la primera hora de la película, su historia se desenvuelve por separado a la de Mikael. Ella está bajo tutela legal por haber sido diagnosticada incapacidad mental a los 12 años después quemar vivo a su padre.  Es presentada como asocial, fuerte, decidida, violenta cuando tiene que serlo y, sobre todo, inteligente.

Aunque no es malo en sí, todo esto se siente un poco inconexo, casi como si estuviéramos viendo dos películas diferentes intercaladas entre sí. No es hasta que ambas historias se convergen que las cosas se vuelven realmente emocionantes. Mikel contrata a Lisbeth para trabajar con él, ella sólo acepta casos que son interesantes pero él no tiene que hacer mucho para convencerla después de que le dice lo que ha descubierto.

Este es el punto donde el dominio que el director David Fincher tiene sobre los thrillers de suspenso  comienza a brillar. Como ha demostrado con Se7en y Zodiac, muy pocos directores pueden crear un misterio como Fincher lo hace. Tal y como en esas películas, hay un punto en el que el interés deje de venir de la investigación en sí y en su lugar viene del observar a fascinantes personajes que están bien creados tanto por actores como guionistas resolver los enigmas e interactúar unos con otros, lo que eleva una trama predecible a niveles emocionantes.

Las películas de Fincher también son conocidas por tener un estilo específico, esta vez proporcionado por el cinematógrafo Jeff Cronenweth, con quien ya ha trabajado en The Social Network y Fight Club. TGwtDT no es diferente, es elegante como sólo Fincher sabe cómo hacerlo.  Los sets no son embellecidos, todo se ve igual que lo haría en la vida real, lo que combinado con la sombría iluminación establece un estado de ánimo inquietante que de alguna manera se siente real y onírico al mismo tiempo.

Su confiando estilo de dirigir le permite utilizar ángulos de cámara inventivos e impresionantes (como un punto de vista subjetivo desde el interior de una bolsa de plástico) que son excelentes. La musicalización de Trent Reznor y Atticus Finch es también brillante y complementa las imágenes increíblemente bien y no tienen miedo a experimentar como una escena de tortura con una canción de Enya en el fondo demuestra claramente. En total, esta es una película casi perfecta técnicamente hablando.

Una cosa que debo señalar es que esta es una película muy violenta, que para mí en un principio no plantea ningún problema, ya que he visto películas violentas desde que era un niño. Pero el deseo de Fincher de hacer las cosas lo más realista posible hace ciertas escenas muy difíciles de ver. La escena de la violación, en particular, es absolutamente brutal y se para hombro a hombro con Irreversible como uno de los  momentos más incómodamente fuertes que he visto en una película.

A pesar de que el nombre de Daniel Craig aparece primero en los títulos y material publicitario, es Rooney Mara quien se roba el show con su sublime actuación como Lisbeth. Su herramienta más poderosa es el silencio, lo que la hace parecer casi robótica y de corazón frío, pero hay una cierta vulnerabilidad detrás de su exterior resistente. La atención a cada pequeño detalle desde la forma en que habla, se mueve e incluso cuando no está haciendo nada en particular es increíble. Mara le da todo a su personaje, física y emocionalmente y lo demuestra en pantalla.

Pero eso no quiere decir que Craig no es bueno. Interpreta un papel fuera de lo que estamos acostumbrados a ver de él como un hombre que ha perdido la confianza en sí mismo, pero esta sin embargo decidido a hacer el trabajo, también es torpe y más normal que cualquier otro personaje que haya hecho. Ambos tienen una buena química y eso hace que las interacciones entre los personajes y los pequeños momentos como Lisbeth volteando los ojos en desesperación cuando Mikel tarda varios minutos en encontrar una imagen en la computadora sean absolutamente excelente.

Fincher no es un director que se adhiere a la típica historia de tres actos (principio, medio, clímax). Lo hace a su manera y juega con varias historias al mismo tiempo como lo ha hecho con sus otras películas. Este método no funciona tan bien aquí, debido a que la historia no es lo suficientemente fuerte para sostenerlo; la investigación principal es excelente, pero algunas sub-tramas terminan aburriendo y los últimos minutos se sienten completamente fuera de lugar con el resto de la película. Con dos horas y cuarenta minutos es demasiado larga y puede ser bastante pesado en partes porque la historia simplemente no está hecha para mantener a una película tan larga interesante en todo momento.

Fincher es uno de los maestros del cine moderno y aunque Girl with the Dragon Tattoo no alcance en calidad a sus otros trabajos, es una muy buena película con personajes interesantes y una hermosa estética que definitivamente vale la pena ver.




miércoles, 22 de febrero de 2012

Reseña: Tokyo Drifter, un paseo bizarro por el Japón de los sesenta.



Tokyo Drifter (1966)
Dir: Seijin Suzuki


Tetsuo camina por un cementerio de trenes desierto vestido con un saco blanco. Se encuentra con un hombre que lleva una chaqueta de color negra. A través de su conversación nos enteramos que Tetsuo alguna vez fue parte de una banda de yakuza (gangsters) dirigida por Kurata, quien ha decidido renunciar a su vida de crimen y a quien Tetsuo siempre le ha sido leal. El hombre de negro trabaja para Otsuka, jefe de una banda rival que está tratando de convencer a Tetsuo a unirse a su banda. Él se niega, es golpeado y se gana el odio de Otsuka. Este es el comienzo de Tokyo Drifter, presentado en un blanco y negro que contradice la historia llena de color que le sigue.

Otsuka los empuja de nuevo a la vida del crimen después de que los ata a una estafa de bienes raíces, lo que obliga a Tetsuo a abandonar Tokio y vivir la vida de un vagabundo,  tratando de sobrevivir a los ataques de los hombres de Otsuka que están tratando de deshacerse de él de una vez por todas.

Muchos otros personajes entran en juego a medida que la trama se vuelve más y más complicada, pero ninguno de ellos es tan impresionantes como Tetsuo. Él es un héroe de acción clásico, demasiado inteligente, rápido y fuerte como para ser asesinado; un repelente de balas con puntería maestra cuya pistola nunca se queda sin las mismas. Él lucha por su lealtad y para sobrevivir, lo que le hace pagar un alto precio más adelante. A primera vista, esto parece cualquier otra película de  yakuza/gángsters, y en cuanto a la historia lo es. Pero la forma en que esta es tratada es lo que la hace verdaderamente especial.

El director Seijun Suzuki creó una película que es innegablemente un producto de su época, pero que resiste el paso del tiempo como pocas. Se combina a la perfección una amplitud de géneros para hacer de esta un drama de gángsters complejo e intrigante, una comedia tonta y, a veces,  incluso un musical.

Los colores son vibrantes y los motivos visuales son infinitos y se pueden ver en todos los diseños desde la pintura de los autos a los fondos y la ropa de que utilizan los personajes. Pero no estan allí por el hecho de verse “bonito”, todo tiene un significado. Él ejemplo más claro es que a través de la película de Tetsuo viste un traje azul claro, mientras que Otsuka, el villano, viste un rojo luminoso. La escenografía es también inventiva y absolutamente loca. Este es uno de los ejemplos más claros de cómo los colores e iluminación pueden ser utilizados para darnos un mejor entendimiento de la historia, los personajes y las intenciones del director.

La edición es también extremadamente extraña. Hay muchos cortes bruscos que se producen justo en medio de la acción y tiran una curva completa al espectador. Un ejemplo es cuando Tetsuo está siendo perseguido por uno de los hombres Otsuka a pie; él se esconde detrás del pilar de un puente, vemos al enemigo caminar sobre el puente arriba de Tetsuo sin darse cuenta de su presencia, un corte rápido a las señales del tren y luego se corta de nuevo a Tetsuo, ahora parado frente al hombre en el medio de las vías del tren con el tren acercándose peligrosamente a ellos. Hay muchos más momentos como este a través de la película que son absolutamente extraños.

Y, sin embargo, la película es capaz de salirse con la suya, ya que esto sólo aporta a la experiencia de verla. No es difícil de conectar los puntos de lo que sucede entre un momento y otro, lo que lo hace muy interesante porque el director esta confiando plenamente en la capacidad de su audiencia de comprender los procedimientos y estos en realidad ayudan el ritmo de las secuencias de acción, impidiéndoles que se conviertan en parodias tontas de ellas mismas con el paso del tiempo como habría esperar de una película de acción de los años 60.

Pero no obstante esta es una película tonta. Una escena en particular lo ejemplifica mejor que ninguna otra. En la última mitad de la película hay una pelea en un bar absolutamente ridícula que se siente que fue sacada directamente de la serie de Batman de los 60; las personas comienzan a unirse a la lucha por ningún motivo alguno, un grupo de chicas comienza a jugar con los combatientes diciendo cosas en terrible Inglés, mesas, sillas y botellas son utilizadas y en el medio de la locura una bailarina exótica salva a Tetsuo golpeando a un atacante antes de lanzarse a sus brazos y decir "mejor que los hombres franceses, ingleses y americanos juntos" con la expresión más estúpida que he visto en mi vida. Al final, todos terminan convenientemente apilados fuera del bar.

El sonido también juega un importante papel, especialmente la canción que da nombre a la película, que es cantada por Tetsuo para indicar su presencia. El resto de la banda sonora está compuesta por melodías ligeras que nos introducen en la ambientación de la época.

Este es uno de los pocos casos de "estilo sobre historia" que funciona a la perfección, una película que acepta su estilo de tal manera que está completamente definida por el mismo y le saca provecho completamente. Tal vez existan películas en el género con historias más profundas y significativas, pero Tokyo Drifter se destaca por lo absurdamente entretenida que es.

martes, 21 de febrero de 2012

Reseña: Hugo, 69 años de conocimiento cinematográfico en un solo film.



Hugo (2011)
Dir: Martin Scorsese

Más que un gran cineasta, Martin Scorsese es un amante y conocedor del cine, el hombre sabe todo lo que hay que saber acerca de películas; tan solo oyéndolo hablar de cine se puede ver lo grande que su pasión, así que es natural que lo veamos hacer una película sobre uno de los creadores más innovadores de los primeros días del cine, después de todo, no hay nadie más calificado que él para hacerlo y con Hugo ha combinado a la perfección su dominio de esta forma de arte con su amor y conocimiento de la historia del cine.

Asociamos a Scorsese con películas sobre religión y violencia protagonizadas por mafiosos y psicópatas por lo general interpretados por Robert DeNiro y Leonardo DiCaprio. Pero la verdad es que él es un director increíblemente versátil que ha transcendido perfectamente a través de una variedad de géneros. Hugo podría ser considerada una película infantil, casi descartable por los que esperan algo como The Departed o Goodfellas, pero esta puede ser fácil y realmente disfrutada por toda la familia.

Hugo aprendió todo lo que necesita saber acerca de relojes y maquinaria de su padre, quien murió en un incendio, y de su tío borracho que lo lleva con él a la estación de trenes después de la muerte de su padre para que sea su aprendiz y ha estado desaparecido durante meses. En lugar de ser llevado a un orfanato, decide evitar a los guardias y vivir en lo profundos interiores de la estación arreglando los relojes de la misma y robando comida y piezas de maquinaria para reparar un autómata en el cual él y su padre trabajaban antes de su muerte.

Su vida es complicada por el Inspector de la estación, un hombre de corazón frío pero tonto que persigue a los jóvenes ladrones y los envía al orfanato. También conoce a un extraño anciano que trabaja en una tienda de juguetes en la estación y se hace amigo de su ahijada Isabelle. Él e Isabelle descubren que el viejo está conectado con el autómata de alguna manera y a través de su investigación son capaces de descubrir que este viejo es en realidad George Méliès, uno de los creadores más innovadores de los primeros días de cine que ha renunciado a hacer películas y esconde de su pasado de todo el mundo.

Esta es una película con colores vivos y brillantes, inocencia infantil y un hermoso sentido de descubrimiento y sin embargo, tiene esos toques clásicos que la convierten indudablemente en una película de Scorsese como personajes reprimidos que anhelan redención. Su uso de clips de películas antiguas y recreaciones de los momentos importantes de la historia del cine son maravillosos y casi educativos, sin embargo nunca deja de ser entretenida.

La historia se divide básicamente en dos partes: las aventuras de Hugo e Isabelle y la historia de George. Estas se complementan muy bien la una a la otra y el tono se mantiene constante entre ambas lo que hace que la transición entre una y otra apenas se sienta. Es una película que se ve fantástica, no importa en qué personaje la historia se esté centrando.

Asa Butterfield y Chloe Moretz hacen un gran trabajo como protagonistas, muy rara vez se ve a niños actores que son tan eficientes en sus actuaciones. Ben Kingsley se ha visto últimamente en varias películas terribles, pero aquí está de nuevo en forma interpretando a Mélièr en diferentes períodos de su vida y haciendo un trabajo fantástico en ello. Sacha Baron-Cohen interpreta al inspector, que proporciona gran parte de la comedia física y es algo tonto, pero nunca se convierte en una caricatura y por medio de su relación con los otros personajes se llega a ver su lado más humano y amable. El resto del elenco es igualmente memorable y hay varias caras conocidas, incluyendo un cameo del mismísimo Scorsese.

Esta película sobre amor al cine fue hecha con el mismo cuidado y amor que predica. Tiene un innegable encanto que atrae a jóvenes y adultos y se levanta hombro a hombro con los mejores trabajos del director.